Fútbol, amigos y cervecitas
La cerveza vasca por antonomasia ha puesto en circulación un curioso spot. Digo curioso no sólo por un impactante formato que lleva a un guiñol rodeado de humanos a convertirse en protagonista absoluto de la trama. También resulta especial -para mí en el peor de los sentidos- por un mensaje que pareciera convertir a los varones de este País en una cuadrilla de tarugos.
Que me perdonen los gestores de la compañía por lo que voy a decirles. Para mí sería muy fácil disculparles habida cuenta de que mi nevera está repleta de sus cervezas. Pero, haciendo bueno el quien bien te quiere…, hoy quiero declarar alto y claro que su anuncio me resulta patético y en cierta medida hiriente.
El muñegote recrimina los gustos presuntamente finolis de su compañero de barra aludiendo a la lambada, el zumo de maracuyá, la depilación láser y el pilates. Y defiende con ardor que nosotros somos de de fútbol, amigos y cervecitas. Le faltó decir que somos del Atlético, poteamos con el impresentable agente Torrente y bebemos un whiskazo en un bar de mala muerte poco antes de apatrullar la ciudad.
La publicidad -lo siento por mis compañeros de carrera que se decantaron por esa especialidad- busca seducir y agradar al hipotético consumidor para que compre y contrate. No siempre lo hace de un modo responsable, como en el caso que nos ocupa. Si lo que pretendía el guionista era ironizar sobre el trasnochado modelo del botarate futbolero de escasa cultura y barriga generosa, lo ha clavado -y le felicito-. Ahora bien, la pregunta es si no estamos haciéndo un flaco favor a la digna causa de la igualdad de género o incluso al respeto debido al televidente.
¿Hacía falta recurrir al mal gusto para promocionar una cerveza que, por lo demás, es de calidad y se vende a un precio razonable? Creo que no.
Ya sólo faltaba que por beber la rubia donostiarra tuviera que renunciar a escuchar a Beyoncé o a Luis Miguel. O dejar de bailar una lambada si se tercia, o decantarme por la lucha libre americana y abandonar el pilates. Todo es compatible, somos espíritus libres. Y soy de los que prefiero calzarme las botas de tacos en vez de hundirme en el sillón (ball). Por cierto, ojo al dato: además de Julio Iglesias, me gusta Motörhead.
Junio 26, 2009 a 10:37 am
Totalmente de acuerdo Raúl,pero es que además en el citado anuncio se nos trata a las mujeres de forma simplista,pues parece que según el publicista las mujeres solamente nos dejamos seducir por hombres que al menos estén al día con las técnicas de culto al cuerpo y desde luego están equivocados,menos mal que tenemos suficiente cabeza también como para pensar que en este caso la cerveza citada no es la culpable y por tanto seguiremos cuando tengamos sed de cerveza la citada marca,pero que conste que “a pesar de” no por la publicidad que le han hecho desde luego.
Junio 26, 2009 a 12:29 pm
Saludos, querida Nekane:
Fantástico comentario. Has incidido, además, en un aspecto en el que no había caído. Será porque prácticamente el guiñol ocupa toda la pantalla, toda la atención. Y, por supuesto, seguiremos bebiendo cerveza (moderadamente), pero no precisamente por el spot.
Un abrazo.
Junio 27, 2009 a 1:02 pm
Bueno ,raul la publicidad a veces no busca seducir ,craso error ,a veces la publicidad buscasimplemente que hablemos del anuncio o del producto ,por eso a veces hacen anuncios polemicos o de mas gusto ,por que lo que importa es que para bien ,o para mal se hable del producto.
Bueno ,habras notado que he encontrado tu blog ,y que me perdodones que no me haya fijado hasta ahora .